dimecres, 27 d’abril de 2011

Els poetes i la Barcelona Moderna


El proper 17 de maig tindrà lloc la jornada Els poetes i l'adveniment de la Barcelona Moderna, 1840-1936 organitzada per l’Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona, en el marc de l'Any Maragall i dins del XXVII Festival Internacional Barcelona Poesia, destinada a examinar l’impacte de la modernització de Barcelona en la poesia catalana. Es posarà l’accent en el contrast entre les pletòriques odes del segle XIX, que celebren l’engrandiment de la ciutat, i les que, seguint la mateixa tradició formal, des de l’inici del segle XX i fins a la guerra civil de 1936 es fan ressò dramàtic de la crisi social que comportà aquell creixement. Finalment, com a contrapunt, s'abordarà la depurada lírica noucentista.


El programa inclou les següents ponències:
'Les odes del triomf: Rubió i Ors, Verdaguer i Costa i Llobera', a càrrec de Josep Maria Domingo, Universitat de Lleida
'Les odes de la crisi: Nogueras Oller, Maragall i Pere Quart', a càrrec de Glòria Casals, Universitat de Barcelona
'La ciutat en la lírica noucentista: Carner i Guerau de Liost', a càrrec de Marina Gustà, Universitat de Barcelona
I una taula rodona moderada per Ramon Grau, amb Josep Maria Domingo, Glòria Casals i Marina Gustà.

Llàstima que la Jornada, malgrat el nom, no aplegui una mirada més moderna de la ciutat de la mà de poetes que trobo a faltar, com J. V. Foix o Salvat-Papasseit. Sobretot aquest darrer, que és el poeta barceloní per excel·lència i és un dels que millor representa les avantguardes que, per altra banda, donen una imatge de Barcelona totalment renovadora i de nivell internacional.


I a aquesta Jornada potser n'hauria de seguir una altra que aplegués els poetes i la Barcelona de després del 36. Una Barcelona que s'ha de reconstruir i que troba en poetes com Brossa, Eduardo Cirlot, José Agustín Goytisolo o Jaime Gil de Biedma, quatre mirades diferents que convergeixen en aquest esperit barceloní contradictori i burgès (precisament per burgès) que busca més gran volada més enllà del conformisme de ciutat emmurallada sense muralles.

Barcino (1994). Poema visual de Joan Brossa


Barcelona ja no és bona, 
o mi paseo solitario en primavera
Jaime Gil de Biedma

En los meses de aquella primavera
pasaron por aquí seguramente
más de una vez.
Entonces, los dos eran muy jóvenes
y tenían el Chrysler amarillo y negro.
Los imagino al mediodía, por la avenida de los tilos,
la capota del coche salpicada de sol,
o quizá en Miramar, llegando a los jardines,
mientras que sobre el fondo del puerto y la ciudad
se mecen las sombrillas del restaurante al aire libre,
y las conversaciones, y la música,
fundiéndose al rumor de los neumáticos
sobre la grava del paseo.
Sólo por un instante
se destacan los dos a pleno sol
con los trajes que he visto en las fotografías:
él examina un coche muchísimo más caro
-un Duesemberg  sport con doble parabrisas,
bello como una máquina de guerra-
y ella se vuelve a mí, quizá esperándome,
y el vaivén de las rosas de la pérgola
parpadea en la sombra
de sus pacientes ojos de embarazada.
Era en el año de la Exposición.

Así yo estuve aquí
dentro del vientre de mi madre,
y es verdad que algo oscuro, que algo anterior me trae
por estos sitios destartalados.
Más aún que los árboles y la naturaleza
o que el susurro del agua corriente
furtiva, reflejándose en las hojas
-y eso que ya a mis años
se empieza a agradecer la primavera-,
yo busco en mis paseos los tristes edificios,
las estatuas manchadas con lápiz de labios,
los rincones del parque pasados de moda
en donde, por la noche, se hacen el amor...
Y a la nostalgia de una edad feliz
y de dinero fácil, tal como la contaban,
se mezcla un sentimiento bien distinto
que aprendí de mayor,
este resentimiento
contra la clase en que nací,
y que se complace también al ver mordida,
ensuciada la feria de sus vanidades
por el tiempo y las manos del resto de los hombres.

Oh mundo de mi infancia, cuya mitología
se asocia -bien lo veo-
con el capitalismo de empresa familiar!
Era ya un poco tarde
incluso en Cataluña, pero la pax burguesa
reinaba en los hogares y en las fábricas,
sobre todo en las fábricas - Rusia estaba muy lejos
y muy lejos Detroit.
Algo de aquel momento queda en estos palacios
y en estas perspectivas desiertas bajo el sol,
cuyo destino ya nadie recuerda.
Todo fue una ilusión, envejecida
como la maquinaria de sus fábricas,
o como la casa en Sitges, o en Caldetas,
heredada también por el hijo mayor.

Sólo montaña arriba, cerca ya del castillo,
de sus fosos quemados por los fusilamientos,
dan señales de vida los murcianos.
Y yo subo despacio por las escalinatas
sintiéndome observado, tropezando en las piedras
en donde las higueras agarran sus raíces,
mientras oigo a estos chavas nacidos en el Sur
hablarse en catalán, y pienso, a un mismo tiempo,
en mi pasado y en su porvenir.

Sean ellos sin más preparación
que su instinto de vida
más fuertes al final que el patrón que les paga
y que el salta-taulells que les desprecia:
que la ciudad les pertenezca un día.
Como les pertenece esta montaña,
este despedazado anfiteatro
de las nostalgias de una burguesía.

1 comentari :

  1. A mi també em sembla que hi falta en Salvat, i aquest buit segurament ens explica qui ha programat els actes, quina és la mirada que ens vol vendre.
    Sempre va bé rellegir en Gil de Biedma. Tot i que jo tinc Las personas del verbo normalment a mà, l'he llegit a la teva pantalla.

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